«La tecnología había vencido –¿definitivamente?– el hábito lector de mi hijo adolescente, sin que las variadas estrategias motivadoras a las que había recurrido, surtieran loos efectos apetecidos. Me sentía desanimado, sin ideas, dispuesto a renunciar en mi empeño, cuando la voz de Cervantes me susurró al oido: ¿Díselo con un libro! ¡Un libro! ¡Pues claro que sí!.
¡Gracias, cervantes, gracias! Se trata de una lectura. Te lo digo con un libro: Lee, hijo. Planta cara a la pereza, y recupera tu hábito lector. Aferrado al lomo de un libro, superarás las barreras del espacio y del tiempo, y, de ese viaje, regresarás renovado por dentro y por fuera. Leer es un placer soberano que te permitirá vivir más en el mismo tiempo. Lee y lo verás. Lee, hijo »